Nunca, Dios mío

Nunca, Dios mío, cesará mi labio 
De bendecirte, de cantar tu gloria, 
Porque conservo de tu amor inmenso 
Grata memoria. 
  
Cuando perdido en mundanal sendero 
No me cercaba sino niebla oscura, 
Tú me miraste y alumbróme un rayo 
De tu luz pura. 
  
Cuando inclinaba mi abatida frente 
Del mal obrar el oneroso yugo, 
Dulce reposo, y eficaz alivio 
Darme te plugo. 
  
Cuando los dones malgasté a porfía, 
Con que a mi alma pródigo adornaste, 
"Padre, he pecado", con dolor te dije, 
Y me abrazaste. 
  
Cuando en sus propios méritos fiaba, 
Nunca mi pecho con amor latía; 
Hoy de amor late, porque en tus bondades 
Sólo confía. 
 
Y cuando exhale mi postrer aliento 
para volar a tu eternal presencia, 
cierto hallaré, con tu justicia unida, 
dulce clemencia. 
  
¡Oh! nunca, nunca cesará mi labio 
de bendecirte de cantar tu gloria; 
porque conservo de tu amor inmenso 
grata memoria.

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"Me postraré hacia tu santo templo, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas." (Salmo 138: 2)

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Autor:  Juan B. Cabrera

Tonada: Flemming

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Clasificación
Dios Padre: Alabanza y adoración